Hace días hablaba con una amiga y me preguntó "¿no crees que te enamoras una sola vez en la vida?" Le respondí: "lo creía, pero ya no"
Hace meses estuve en una conversación increíblemente profunda, que sin buscar una respuesta, solita surgió... la respuesta a una pregunta que había guardado hace años, de la cual pensaba que conocía, pero después de ese día, hubo un giro completo y todas las preguntas han cambiado.
Entendí que, te enamoras a la justa medida de tu edad, madurez, situación, entre otros. Pues seré más abierta, he tenido tres novios y de los tres, en su momento, me enamoré. Les contaré:
Cuando tuve mi primer novio, fue un amor de niños, ilusionado, con destellos en los ojos, una experiencia nueva el tener fecha, título, SENTIR por alguien y sea MUTUO; me sentía en la cima... es indescriptible todo lo que sientes con el primer amor, no olvidas nada... y todo es tan puro, nunca nadie te ha lastimado, estás conociendo la parte rosa del amor, todo lo lindo... piensas en un "para siempre" desde el primer mili-segundo, Todas las películas de Disney tenían lógica, eran reales, de todo.., había conseguido mi príncipe azul. Me había -enamorado- a los 14 años.
Mi segundo novio fue todo bien extraño al principio, jamás me hubiese imaginado ser su novia y pasó; claro, esta vez estaba un poco predispuesta, no confiaba completamente, ponía en duda cualquier cosa, repensaba todo, no era yo al cien, ni cerca y la culpa no fue de él, sino que se fracturó mi pensamiento del "para siempre", ya sabía que era sufrir y no quería más, por eso no me permitía sentir hasta que pasó muchísimo tiempo y si él me leyera, prometo que estaría completamente de acuerdo conmigo, al principio fui muy ácida, nada detallista, él daba el 200%, los 100 de él y los 100 míos; lamentablemente al inicio recibió un amor a gotas... Después del tiempo, empecé a creer, querer muy intenso, valorar, ser detallista, tantas cosas que aún guardo y me sacan sonrisas. Me había -enamorado- a los 16 años.
Después de esa relación, tuve mil conversaciones conmigo y me prometí no volver a querer a gotas o al menos intentarlo, no es justo para la persona que esté a mi lado recibir eso, no tiene la culpa de mi pasado, por ende, no debe cargar con él..
Llegó mi último novio, hasta el sol de hoy no sé ni cómo o cuándo empecé a sentir tanto por él, pero lo hice. Fue la relación más seria que he tenido, donde he sido más cuchi, tierna, quise intenso desde el principio, aunque lo escondía un poco porque intentaba protegerme, quería tantear bien el terreno. Conoció a toda mi familia y yo la de él, me nacía hacer sorpresas, involucrarlo en lo que hacía, involucrarme completamente en su vida, todo... Realmente no lo quise a gotas, en lo absoluto. Me había -enamorado- a los 19 años.
Me enamoré las tres veces o eso creo; lo hice a su medida, de acuerdo a mi edad, a los límites, madurez, experiencias, a todo; cada uno estuvo en un momento muy diferente de mi vida y en cada momento pensé que eso era amor. Todos se llevaron un pedacito de mi corazón y a cada uno lo quise intensamente, uno más que los otros.
Mi punto es que, no podemos pasar la vida pensando que te vas a enamorar una sola vez, eso es condenarte, porque en el momento que te enamores y no funcione, no te vas a permitir querer más porque sencillamente determinaste que no se puede porque es solo una vez. El amor es hermoso, esas cosquillitas, las citas, el esbozar una sonrisa al saber de esa persona, que te digan su nombre y se te dilaten las pupilas, todo es puro, no racional, sin palabras... es ensayo y error, hasta llegar al éxito.
Tengo casi 20 años, me falta una vida por recorrer, madurar, crecer ¿me vas a decir que no me voy a enamorar otra vez porque lo hice a los 14? Caramba, espero que eso no ocurra, doy fe a ello... me enamoraré muchas veces más hasta encontrar ese real príncipe azul con el que dure 100 años casada..
Esta es la realidad que considero hoy, capaz esté equivocada y en unos años cambie mi perspectiva... la vida es un constante cambio y no quito la posibilidad a nada...
No hay comentarios:
Publicar un comentario