domingo, 9 de octubre de 2016

Extrañarte...

Estamos tan acostumbrados a malversar las palabras, las frases, los gestos, los tonos, todo, que no entendemos realmente lo que pasa; es como si creáramos una realidad paralela a lo que en verdad sucede...

Te aseguro que cuando leíste el título de esta entrada, imaginaste un escrito lleno de lágrimas, lamentos, depresión y ganas de que esa persona regrese a mi vida o también cuando alguien te dijo que te extrañaba, lo primero que pensaste es -me quiere de regreso-, pero no necesariamente es así... la mayoría de veces no es así...


Es tan distinto extrañar a querer de regreso; amor, es tan diferente... porque te extraño y sinceramente, no quiero que vuelvas porque ¿sabes cuántas veces intentamos estar juntos? ¿cuántas veces nos hicimos daño? ¿cuántas veces nos rompimos el corazón? ... Infinitas y me duele, porque te quiero y me importas, pero tu y yo no estamos en el mismo libro y mucho menos en la misma página; si, lo he dicho mil veces y te molesta... porque tengo la razón. 

Aprendí mucho de ti y aprendí de mí a tu causa, eso lo agradeceré la vida entera... Gracias por estar en el momento más difícil que he pasado, por mentirme en ese aeropuerto y aconsejarme dormir, no tienes la menor idea de lo importante que fue y lo tendré presente para siempre.

No me debes entender y prometo que no importa, no lo hagas, no pierdas tu tiempo haciéndolo... solo debes tener presente que no importan los años que pasen, te llevaste una parte de mi corazón y yo del tuyo... así que amor, siempre estarás conmigo.

Y sí, si te extraño... extraño nuestros momentos, tus tonterías que me hacían morir de risa, todas las veces que me dormía por culpa de estudiar para un examen y tu, tu estabas ahí con una sonrisa, esperando que esta bella durmiente se despertara, tus comidas exóticas, las panquecas de desayuno!!, tus ganas de practicar inglés (a veces te odiaba), las santas clases de baile... la manera en que me mirabas y sonreías... fuiste muy importante y te llevo en mi corazón; eres una persona única, sin igual e increíble, fue una fortuna tenerte en mi vida y compartir tanto contigo.

Cielo, siempre tuviste razón... el amor no lo puede todo y es la lección más importante que me dejaste, sé que mueres por decirme que es mentira, pero es así... lo siento.

Estoy segura que un día nos encontraremos, comeremos panquecas, aunque las odies, yo con un café y tu seguramente con un té y me contarás cómo te ha ido, lo feliz que eres; sonreirás al verme, aunque ahora no lo hagas y te prometo que todo estará bien... todo estará tan bien.

Para personas como nosotros no hay final, no lo dictamines... 

Te extraño, te guardo en mi corazón, pero no quiero que regreses (tu tampoco quieres eso)

domingo, 2 de octubre de 2016

La vida y sus mil cosas

Me encanta la manera extraña en la que la vida opera, ahora que la he empezado a entender, en como se encarga de mostrarte lo que debes dejar ir, aquello que debes mejorar y a las personas que debes valorar...

Te hace entender que hay un momento para todo y debes tener paciencia, un don que Dios no me dió, pero he aprendido a desarrollarla, poquito a poquito, en medio del caos y muchos tropezones...

En lo que va de año la vida me ha enseñado mil cosas; he aprendido a sonreír estando destruida por dentro, a decir adiós y diversos hasta luego, a no confiar en nadie y a la misma vez confiar ciegamente... tantas cosas, tantas caídas y tantos triunfos.

Aprendí a ser más fuerte y a aceptar aquello que no puedo cambiar... darme cuenta que las personas no son lo que demuestran a primera vista... ni a segunda.

Lo más importante que la vida me ha enseñado es que Dios sabe realmente que hace, te pone en los momentos y lugares exactos para aprender, darte cuenta que debes avanzar... que siempre debes avanzar y sin lugar a duda, buscar aquello que te hace feliz, luchar por ello...

Todo llega a ser tan poco creíble... en el momento exacto en que no creías en nadie ni en nada, llegan personas que te demuestran todo lo contrario, en las que puedes apoyarte y están ahí para ti, sin buscar nada a cambio... y entonces ahí me doy cuenta que no hay nada determinante en la vida, no hay una constancia, todo es variable y recalco la repulsión a la generalidad; me decepcioné de todo y la vida llegó para decirme -no todo el mundo te va a dejar caer-.