Me encanta la manera extraña en la que la vida opera, ahora que la he empezado a entender, en como se encarga de mostrarte lo que debes dejar ir, aquello que debes mejorar y a las personas que debes valorar...
Te hace entender que hay un momento para todo y debes tener paciencia, un don que Dios no me dió, pero he aprendido a desarrollarla, poquito a poquito, en medio del caos y muchos tropezones...
En lo que va de año la vida me ha enseñado mil cosas; he aprendido a sonreír estando destruida por dentro, a decir adiós y diversos hasta luego, a no confiar en nadie y a la misma vez confiar ciegamente... tantas cosas, tantas caídas y tantos triunfos.
Aprendí a ser más fuerte y a aceptar aquello que no puedo cambiar... darme cuenta que las personas no son lo que demuestran a primera vista... ni a segunda.
Lo más importante que la vida me ha enseñado es que Dios sabe realmente que hace, te pone en los momentos y lugares exactos para aprender, darte cuenta que debes avanzar... que siempre debes avanzar y sin lugar a duda, buscar aquello que te hace feliz, luchar por ello...
Todo llega a ser tan poco creíble... en el momento exacto en que no creías en nadie ni en nada, llegan personas que te demuestran todo lo contrario, en las que puedes apoyarte y están ahí para ti, sin buscar nada a cambio... y entonces ahí me doy cuenta que no hay nada determinante en la vida, no hay una constancia, todo es variable y recalco la repulsión a la generalidad; me decepcioné de todo y la vida llegó para decirme -no todo el mundo te va a dejar caer-.
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