Tardé tanto tiempo en escribir esta entrada y sinceramente es porque no sabía expresarme, siempre pensé que cada entrada no explicaba todo lo que siento... Realmente, jamás ninguna podrá relatar completamente el sentimiento que experimento porque esto es indescriptible.
He tenido muchos altibajos cuando se trata de relacionarse con las personas bien sea de manera amistosa o amorosa y este año no fue la excepción, sin embargo, dentro de esa montaña rusa, ese cielo nublado cambiante, apareció una linda y pequeña luz.
Todo inició un día de verano en la que mi mirada cruzó con su existencia y puedo prometer que quedé sorprendida por lo lindo qué es, tanto así que se lo exclamaba en cada momento que podía a mis amigas... hasta las mayores tonterías como 'me dijo hola!!!', sentí que tenía 15 años nuevamente y por primera vez me parecía lindo alguien.
Increíblemente lo conocí, pero en serio, no solo sabía su nombre, me había contado de su familia, sus metas, gustos, miedos, muchas cosas y todo me encantó... Él me encantaba desde el primer momento, aunque no tuviese la mínima idea.
Terminó el verano y con ello nuestra amistad, iniciando así un no sé qué que se selló en un sí cuando me preguntó ¿quieres ser mi novia?
Vamos a contarles un poco sobre él y cómo se ganó este corazón terco y obstinado que tengo.
Todo realmente empezó un día que estaba enferma y él se ofreció a cuidarme (de haberlo sabido antes mivi, me hubiese enfermado el día después de conocerte), creo que jamás me había sentido tan bien estando enferma... Fue algo soñado, se dedicó a que me sintiera mejor e hizo de mi día la conversación más larga que he tenido con alguien sin una distracción, fueron horas sin tocar el teléfono... Sin pensar en hacerlo. Ese lindo día fue el primero de los siguientes meses de verlo todos los días y sorprenderme a cada instante.
Él es sin duda una persona que jamás hubiera pensado conocer y mucho menos en este año tan complicado, de tantas perdidas, obstáculos y situaciones casi imposibles de soportar... En medio de esa tormenta que les comentaba apareció él, una luz pequeña que ahora es mi hermoso Sol.
Me ha sorprendido tanto y de maneras tan distintas, ha hecho cosas que solo he visto en películas; se dedicó fielmente a hacerme feliz y enamorarme, lo ha logrado y cada día lo logra un poco más.
Mi Sol es alguien tan noble, casi imposible de creer... Una persona que me ha enseñado tanto como a resolver problemas, yo solo dejaba que el tiempo pasara y ya, él no; él los habla, analiza, resuelve y aprende de ellos, una ciencia totalmente nueva para mí y se lo agradezco infinitamente. Me ha enseñado de mí y se supone que la que más sabe de mí soy yo, pero estaba equivocada. Creo que no sabe las infinitas cosas que he aprendido de él y de nosotros.
La persona más paciente, aquel que intenta entender mi carrera, el estrés, los proyectos, metas... Quien puede estar horas a mi lado viéndome estudiar, que solo me interrumpe para alimentarme porque me conoce tan bien que sabe que se me olvida comer cuando estudio o que solo consumo chucherías.
Es ese que me pregunta a qué hora me despertaré a estudiar para levantarse y llamarme, por si apagué el despertador y me quede dormida, cosa que usualmente sucede. También me apoya en todo lo que me hace bien o me regaña cuando algo no lo estoy pensando y todo con tanto amor que deslumbra.
Realmente soy muy realista cuando digo que es mi solcito porque cuando siento que todo va mal, que estoy pasando la peor tormenta, está él y hace que las cosas sean llevaderas, me ayuda a ser fuerte y seguir...
Ese tipo de personas como él, que conoces en una tormenta, son las que te enseñan a bailar bajo la lluvia... cuídalas.
Tengo la fortuna que ese mismo Sol que les hablo sigue en mi vida y le llamo novio.
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