domingo, 26 de junio de 2016

Es hora de cambiar

Llegan esos momentos reveladores en los que conoces a una persona y te hace pensar más allá de lo tradicional; logra volver a plantearte preguntas, considerando todas las respuestas que has dado...

Me he dado cuenta que al ser humano le cuesta despegarse de las cosas materiales, las personas, los recuerdos, los sentimientos, en sí, de todo... soy parte de ese grupo, me cuesta muchísimo colocar puntos finales, desligar lo afectivo de todo, ser meramente objetiva, pasar la página sin retorno y mucho más, creo que es miedo... si, miedo a dejar ir lo que alguna vez te hizo feliz y capaz no vuelva a suceder...

Ayer tuve una conversación que me demostró que los problemas complicados se resuelven con preguntas sencillas de SI o NO y éste es un problema complicado... Entonces, te empiezas a preguntar:
¿Eres feliz?
¿Lo que estás haciendo te acerca a lo que deseas?
¿Te valoras lo suficiente?
¿Vale la pena aguantarse a personas que no te traen felicidad?
Y una infinidad de interrogativas dependiendo del momento que pasas...

Esa conversación hizo estragos en mi mente y reconfirmé que no estoy en el camino correcto, lo que me da más ganas de cambiar... soy una jovencita que aguanta demasiado, le tiene excesiva fe a las personas, intenta ver todo el horizonte dándole la vuelta a las cosas para excusar cada suceso que esté mal, disculpo cualquier cantidad de veces... en sí, un alguien que lo da todo, pero en esta vida no se puede y esa es mi equivocación, me ha costado un sin fin de malos ratos, tragos amargos y lágrimas entenderlo, la verdad aún estoy en el proceso de entenderlo, pero al menos estoy en el proceso...

Lamentablemente la mayoría de las personas han dejado de valorar a los demás, no les importa que han hecho por ellos ni mucho menos sus sentimientos... y hay una minoría que piensa que los otros son tan buenos como ellos, capaces de dar una mano si es necesario, pero no es así; se decepcionan mil veces y aún siguen creyendo... acepto que era parte de esa minoría; sin embargo, decidí ser más objetiva, ocupar los primeros cinco puestos de importancia en mi vida, no dejando de ser buena y noble, creo que jamás podría cambiar eso, solo que ahora sé mis límites y acepto que hay momentos en los que tienes que dejar ir, sencillamente no soy un objeto que se busca para cuando se necesita.. soy una persona que siente y siente cuando es momento de partir porque donde está, le hacen daño... 

¿Cuesta irse? Si, muchísimo... a veces sigo quedándome más de lo que debería y es por lo que he dicho, en especial, creo que por miedo... el futuro depara mil cosas y en esas mil habrá felicidad porque así lo decido, pero igual da miedo dejar lo conocido, aunque no sea perfecto... pero es necesario... Una persona hace meses me hizo un juego que trataba de que le agarrara las dos manos con mucha fuerza, a los 3 segundos me dijo que retirara la mano derecha y a los 15 segundos la izquierda, luego me preguntó ¿cuál te duele más? mi respuesta sin pensar fue la izquierda y ahí me hizo entender que mientras más aguantas algo, más te afectará, te hará sufrir... y volvemos a las preguntas ¿vale la pena sufrir? no, por nadie... es el momento de irse al lugar en el que encuentres felicidad, no importa cuantas veces te vayas, importa tu felicidad y sonrisa... 

Debemos empezar a dejar el miedo a la soledad, soltar el pasado y caminar libres al futuro con la meta de ser feliz.

miércoles, 22 de junio de 2016

Hasta luego

El subconsciente me ha traicionado últimamente, me ha hecho recordarte en mis sueños, sentirte cerca, escuchar tus miles de cuentos del trabajo... La vida ha jugado conmigo y al caminar pasa alguien con tu perfume o escucho tu voz, aunque realmente no sea la tuya y me doy cuenta de lo mucho que te extraño...


Disculpa por reconocer meses después todo lo que me haces falta, de alguna manera intentaba esconder mis sentimientos, mentirles diciéndoles que pronto vienes, que te veré pronto y me fastidiarás hasta terminar cayéndonos, literalmente a golpes, que siempre me dejabas ganar, pero mis excusas se terminaron y mis mentiras se agotaron; no te volveré a ver y me parte el alma, las lágrimas recorren mis mejillas de manera constante, el vacío es indescriptible, tengo roto el corazón de manera tangible y dolorosa, ¿quién me regañará por hablar horas por teléfono, decirme que seré una médico del bien, me defenderá en mis locuras o me dirá Tuque y que soy su filha mais pequena? 

Lamento no irte a visitar, no puedo... realmente no puedo, aún no creo esa nueva dirección que tienes; tu alegría no luce allí, tus chistes y payasadas no van con ese espacio... Más allá de lamentarme por no irte a ver, lamento no llegar a tiempo, no cumplir la promesa que te hice; cada día pienso que no tenía que irme... Me acuerdo de tu última mirada, la mirada de -hasta luego, nos vemos en un mes-, pero no pensé que sería para tanto.. viejito, no me gusta este 'hasta luego', entiendo que son parte de la vida, sin embargo, la razón no la entiende el corazón, tu eras inmortal ¿qué pasó? ¿dónde estás que no estás a mi lado? ¿quién te permitió irte? No te di permiso para eso, no es justo. 


Estoy molesta con la vida, molesta no es la palabra que describe el sentimiento, no existe ninguna que logre hacerlo... Estoy furiosa con todo, la medicina, la vida hasta con Dios, no es justo que te hayas ido... te juro que no lo es, ¿cómo te fuiste tres horas antes de llegar? Hasta en eso tenías que ser un desesperado e irte antes... ¿costaba tanto esperar para decirme este hasta luego que tanto detesto? No sabes cuanto pataleé al enterarme, todo lo que sufro a diario al saber que no estás, al menos no tangible...



Ya no estarás en mi graduación, no podrás aplaudirme y ser mi primer paciente, la médico que te curaría todo y te ayudaría a ser inmortal. ¿Quién me llevará al altar si ya no estás? ¿Quién me advertirá de los malos hombres y que debo ser inteligente? ¿Quién me consentirá con -pantaletas- de fresa en la casa? ¿Quién me dirá que el amor sí existe? Viejo te extraño... sé que estás cada día conmigo, en mis triunfos y en mis caídas para ayudarme a seguir, pero no es igual... Necesito un abrazo tuyo hasta una pelea.


Debes estar haciendo de las tuyas por allá, seguro sentado en una piscina con un buen trago de whiskey 18 años, mientras aquí uno te extraña horrible... eres un fastidioso y te he amado la vida por eso. Nos veremos pronto, este 'hasta luego' no es para siempre.