Llegan esos momentos reveladores en los que conoces a una persona y te hace pensar más allá de lo tradicional; logra volver a plantearte preguntas, considerando todas las respuestas que has dado...
Me he dado cuenta que al ser humano le cuesta despegarse de las cosas materiales, las personas, los recuerdos, los sentimientos, en sí, de todo... soy parte de ese grupo, me cuesta muchísimo colocar puntos finales, desligar lo afectivo de todo, ser meramente objetiva, pasar la página sin retorno y mucho más, creo que es miedo... si, miedo a dejar ir lo que alguna vez te hizo feliz y capaz no vuelva a suceder...
Ayer tuve una conversación que me demostró que los problemas complicados se resuelven con preguntas sencillas de SI o NO y éste es un problema complicado... Entonces, te empiezas a preguntar:
¿Eres feliz?
¿Lo que estás haciendo te acerca a lo que deseas?
¿Te valoras lo suficiente?
¿Vale la pena aguantarse a personas que no te traen felicidad?
Y una infinidad de interrogativas dependiendo del momento que pasas...
Esa conversación hizo estragos en mi mente y reconfirmé que no estoy en el camino correcto, lo que me da más ganas de cambiar... soy una jovencita que aguanta demasiado, le tiene excesiva fe a las personas, intenta ver todo el horizonte dándole la vuelta a las cosas para excusar cada suceso que esté mal, disculpo cualquier cantidad de veces... en sí, un alguien que lo da todo, pero en esta vida no se puede y esa es mi equivocación, me ha costado un sin fin de malos ratos, tragos amargos y lágrimas entenderlo, la verdad aún estoy en el proceso de entenderlo, pero al menos estoy en el proceso...
Lamentablemente la mayoría de las personas han dejado de valorar a los demás, no les importa que han hecho por ellos ni mucho menos sus sentimientos... y hay una minoría que piensa que los otros son tan buenos como ellos, capaces de dar una mano si es necesario, pero no es así; se decepcionan mil veces y aún siguen creyendo... acepto que era parte de esa minoría; sin embargo, decidí ser más objetiva, ocupar los primeros cinco puestos de importancia en mi vida, no dejando de ser buena y noble, creo que jamás podría cambiar eso, solo que ahora sé mis límites y acepto que hay momentos en los que tienes que dejar ir, sencillamente no soy un objeto que se busca para cuando se necesita.. soy una persona que siente y siente cuando es momento de partir porque donde está, le hacen daño...
¿Cuesta irse? Si, muchísimo... a veces sigo quedándome más de lo que debería y es por lo que he dicho, en especial, creo que por miedo... el futuro depara mil cosas y en esas mil habrá felicidad porque así lo decido, pero igual da miedo dejar lo conocido, aunque no sea perfecto... pero es necesario... Una persona hace meses me hizo un juego que trataba de que le agarrara las dos manos con mucha fuerza, a los 3 segundos me dijo que retirara la mano derecha y a los 15 segundos la izquierda, luego me preguntó ¿cuál te duele más? mi respuesta sin pensar fue la izquierda y ahí me hizo entender que mientras más aguantas algo, más te afectará, te hará sufrir... y volvemos a las preguntas ¿vale la pena sufrir? no, por nadie... es el momento de irse al lugar en el que encuentres felicidad, no importa cuantas veces te vayas, importa tu felicidad y sonrisa...
Debemos empezar a dejar el miedo a la soledad, soltar el pasado y caminar libres al futuro con la meta de ser feliz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario