Todo empezó hace más de un año... fue la primera vez que te vi, saludaste con quien hablaba y sin más te fuiste, recuerdo pensar 'que mal educado, no me saludó, tenía que saludarme, aunque no me conociera', pero mi boca dijo algo totalmente contrario, dije 'wow, que bello es ¿cómo se llama?' ... sí, lo dije, sin pensarlo, puedes preguntárselo a mi amiga, ella te confirmará estos versos...
Pasaron los días y quedaste como un niño guapo en mi mente, no me hacía historias, solo eras eso... pero eso no era lo único que quería el destino de nosotros, él hizo de las suyas y nos juntó varias semanas, haciendo que dejaras de ser solo un niño guapo.
Todo empezó con un trabajo en el que te prometo que mi ilusión y emoción por estar en el mismo lugar, no se compara con nada que haya vivido... recuerdo llegar a mi habitación al final de cada día y solo hablar de ti, así sea que solo me hubieras dicho un simple hola, para mí era tema de conversación en el cual destellaba amor y escarcha... eras la persona que le daba color a cada caluroso y largo día... lo sigues haciendo.
No olvido como uno de esos días estaba sentada cerca de la piscina con una amiga (ella de verdad te puede confirmar todo) y tu estabas solo escribiendo por teléfono... mi frase fue 'Mira, si quieres te comes un gusanito' seguido de muchísimas risas, respondiste con una risa espectacular y te sentaste conmigo, claramente mi amiga fue la mejor cupido y busco alguna excusa para irse, dejándome solo contigo... estoy segura que mi cara era toda una poesía de amor. Disfruté tanto hablar contigo, me encantó cada segundo...
Hubo un día que... uno busca excusas para acercarse a la persona que quiere y no me importa que la excusa la haya buscado yo, te lo juro, a mi solo me importaba acercarme y no me arrepiento ni un segundo... entonces, ese día no tenías luz y derrochabas tu odio en los escritos, esa fue la oportunidad crucial para escribirte y entablar una efímera conversación que seguimos al siguiente día..
Pasaron los días de trabajo, las conversaciones sobre ti y nuestros intercambios de palabras... las mil veces que te veía sin camisa y sí, parecía una niña de quince años viendo a su amor platónico, menos mal nunca te diste cuenta... creo.
Terminó la semana con una noticia feliz... volveríamos a pasar otra juntos, estaba tan emocionada y feliz, te buscaba todos los días con la mirada e intentaba ser una señora del bien y no buscarte, lo logré en un 80%... era muy difícil no querer hablar contigo siempre. Llegué a celarte, sí, muy loco, no teníamos nada de nada, pero ya me interesabas y no quería compartirte con nadie, en especial con niñas.
Los días pasaban velozmente, mientras me hacías sonreír y me comprabas dulces... terminando con uno de los gestos más marcados que tengo.. me separaste de la multitud y buscaste sentarte conmigo para darme un chocolate, una pulsera y lo más importante, unas palabras que me dejaron sin habla... aquellas que connotaban que te había encantado conocerme y que aquella semana fue única por ello... no me lo podía creer, estaba tan feliz.
Me acuerdo que terminaron nuestros trabajos juntos, hablamos un par de veces después y pensé que eso era todo, pero no... me escribiste preocupado porque no sabías de mi, que no te había aceptado en una red social ajajajajajaja, recuerdo ese día como si fuese ayer... hablaba de ti y me enviaste un audio, el cual escucharon mis amigas y te hicieron bullying, fue gracioso y maravilloso...
Seguimos hablando hasta que volviste a Caracas y decidiste verme para cuidarme... ahí dejaste de ser completamente un amor platónico y empezaste a ser la persona de mis sueños, tenía miedo de enamorarme tan rápido y le ponía frenos a mis sentimientos, al tiempo me di cuenta que contigo no era necesario y me dediqué a solo sentir y ser feliz contigo...
Esta es mi versión de nuestro inicio... de nuestra historia, aunque no teníamos idea.
Oh, I want you to love me now
John Legend.
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